empresa-familiar-2¿Formarse como directivo en una empresa familiar? Sí, por qué no. Su tamaño no tiene por qué ser un inconveniente, ni si quiera su limitada proyección, porque las ventajas que descubre su forma exclusiva de hacer negocios no tienen precio. Si puede elegir dónde quiere capacitarse o mejorar su formación, elija una empresa familiar bien asentada y con tradición. Le explicamos por qué.

Pero antes que nada un inciso ¿cómo definiríamos a una empresa familiar? por saber de qué nivel estamos hablando. Pues, una empresa familiar es la que pertenece, administra y controla una serie de miembros de una familia. El éxito de esta fórmula de negocio está sobre todo en que se definan bien las funciones, las reglas de trabajo y el papel de cada uno de los miembros familiares que forman parte de ella.

Las estadísticas y muchas economías locales revelan que las empresas familiares consiguen mantener su actividad económica en el tiempo si ofrecen una identidad clara basada en valores cercanos, si los clientes reciben un mensaje de originalidad con sus productos y servicios, especialmente, si se relacionan con la visión del negocio, su filosofía y su misión empresarial positivas.

Razones para elegir familia

innovacion_social_01Una firma familiar es, por cada una de esas condiciones, un espacio perfecto en el que formarse como gestor empresarial. Por muchos motivos, pero tal vez éstos puedan resultar los más evidentes o atractivos:

– Orgullo familiar. En las empresas familiares pesan las tradiciones heredadas, las que iniciaron los fundadores y que los sucesores han ido modelando con sus aportaciones. Esas tradiciones en muchas ocasiones se han armado con recursos limitados y con esfuerzos personales y hasta con inspiraciones que se recuerdan. Un legado que se percibe como orgullo familiar y que está marcado por identidades muy acusadas que al compartirlas desde dentro son una experiencia formadora en sí misma.

– Liderazgo. Las empresas familiares están lideradas por personas, por patriarcas que se han ganado un respeto y que se entregan a la misma dedicación que sus antepasados y que es parte de su cultura. Si se quiere conocer cómo se desenvuelve un empresario con dotes de mando personalísimas, independiente y tal vez con una vena pasional por la defensa de la causa del legado, la cabeza directiva de una empresa familiar es una escuela.

– Relaciones con su entorno. Las relaciones que mantienen las empresas familiares con sus proveedores, con sus clientes y con el personal pueden ser parte de esa misma tradición. Por lo buenas, por lo duraderas, o, simplemente, por la calidad del trato que se dan a la confianza y a la palabra. Una empresa familiar es, por tanto, un lugar perfecto para ver las relaciones profesionales humanizadas y cercanas.

– Tiempos y plazos. Una de las características de las empresas familiares es su tempo. Es habitual que sus marcas estén consolidadas, pero también que sus iniciativas económicas estén limitadas a la autofinanciación. Por esa razón, el tiempo dedicado a innovaciones o a cambios profundos en sus organizaciones tiene su tránsito. Ver de cerca cómo se desenvuelve una empresa que actúa con calculada y conservadora lentitud ofrece una percepción alternativa de cómo han de hacerse los negocios para desarrollar una opción comercial o iniciar una producción.

Las empresas familiares pueden disponer de capitales, bienes muebles, estructuras organizativas, pero hay que fijarse muy bien y conocerlas por dentro para descubrir series completas de activos que no son tangibles, que son únicos, que no se pueden imitar, que no se pueden apropiar y que son su naturaleza y su razón de ser.

Conocer esas realidades desde dentro y completar la formación empresarial con ellas es una aventura que, por su misma razón de ser, resulta irrepetible.